viernes, 10 de julio de 2020

¿David Lynch odia Dune?

¿David Lynch odia Dune?
Leyendo o escuchando al director de Missoula en diversas conversaciones, se podría decir que David Lynch odia Dune. Pero, ¿realmente es odio lo que siente el director por ese filme? Vamos a intentar analizar la cuestión.

En una entrevista reciente, Lynch respondía a algunos de sus seguidores sobre diversas cuestiones. Y ahí fue cuando apareció la cuestión. Le preguntaron si estaba orgulloso de todo lo que había hecho y él, ni corto ni perezoso, dijo que sí con una excepción, la de Dune.

David Lynch odia Dune… ¿Con razón?

Depende de con quién hables, te dirá que Dune es una gran película, una castaña pilonga o un film de culto que no va más allá, pero que resulta interesante. No es una obra que deje a nadie indiferente por lo general. O la gente se aburre soberanamente como una ostra porque no entiende nada, o se lo pasa pipa con el despliegue de medios, personajes y leyendas y mitos que incorporó Herbert a este inmenso universo.

El caso es que Lynch negoció para hacer esta película de gran presupuesto, su tercer largometraje tras Cabeza Borradora (1976) y El Hombre Elefante (1980), a cambio de poder hacer después una película con total libertad creativa, que sería Terciopelo Azul (1986).

¿Qué sucede cuando un productor gasta mucho en una película? Obviamente quiere ver beneficios. Así que, cuando Dino de Laurentiis observó que el montaje final de Lynch superaba las 5 horas, recortó sin piedad hasta dejarla en poco más de 2 horas.

Obviamente, toda la magnitud que Lynch quiso captar de la compleja y enrevesada trama de la obra de Frank Herbert quedó cercenada en una especie de maremágnum – batiburrillo que no todo el mundo entiende bien del todo por culpa de los cortes que redujeron el metraje en más de la mitad.

Obviamente, todo productor que ha gastado su dinero en un film quiere recuperar la inversión. Con una obra de 5 horas era complicado. Sin embargo, la versión final se convirtió en objeto de culto bien pronto gracias a la visión rococó y estética que rodó Lynch del universo de Dune. Todo es muy poético, profético, recargado y espectacular, suficientes ingredientes para esta obra pese al odio y la tirria que le tiene el bueno de Missoula.

Lynch y Dune: amor y odio

Lynch nunca se sintió conforme con la versión final que se vio en cines sobre su rodaje de Dune. De hecho, desde ese momento jamás aceptó rodar una sola película más en la que él no tuviera la última palabra en cada decisión que se tuviese que tomar. Ha conseguido el control total de los filmes que ha dirigido.

En lo que respecta a Dune, muchas otras versiones han aparecido con montajes y remontajes. En la actualidad, muchos aficionados tratan de adaptarla al libro con añadidos y demás. Incluso existe alguno de 3 horas o más en el que el director de Missoula pidió que no apareciera su nombre y vio la luz como regido por Alan Smithee, el sufrido pseudónimo cuando no se quiere firmar algo.

¿Veremos algún día el montaje que Lynch tenía previsto de más de 5 horas? Parece ser que no. Según se cuenta, ese material está perdido, destruido o bajo llave, no sabemos bien.  Pero no cabe duda de que sería maravilloso poder disfrutar de la obra pensada y montada como el genio de Missoula lo ideó.

Por nuestra parte solo añadir que, aunque David Lynch odia Dune, a nosotros nos encanta. ¿Salud!

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