martes, 2 de abril de 2019

Rarezas y frikadas de David Lynch


Rarezas y frikadas de David Lynch
Más de uno pensará que vocablos como rarezas o frikadas son sinónimos de David Lynch. Seguramente sí. Sea como fuere, hemos recogido de un interesante artículo de Oskar Belategui algunas cosas que resultan especialmente atractivas para observar que, cuanto más creemos conocer el genio de este tipo, en realidad menos lo conocemos.

Belategui ha extraído estas anécdotas e ideas del libro ‘Espacio para soñar’, unas extrañas memorias que publica en España la Editorial Reservoir Books y que escribe junto a su amiga Kristine McKenna.
Sin duda, este tipo es genial, extraño y particular. De hecho, Mel Brooks, uno de los primeros hombres de Hollywood que apostó por él a finales de los años 70 y comienzos de los 80 lo llamó ‘James Stewart venido de Marte’.

Las frikadas de David Lynch en estado puro

Jugando de niño en su pueblo natal junto a su hermano, Lynch observó una imagen que le perseguiría toda su vida. Una mujer desnuda y apaleada caminaba en shock hacia ellos. Aun así, el director la veía bella. De hecho, más adelante rememoraría la historia con Isabella Rossellini en Terciopelo Azul y con Phoebe Augustine en Twin Peaks.
Y es que la anatomía humana seduce y obsesiona tanto a David Lynch que incluso quiso comprar el útero de Raffaella de Laurentiis cuando esta le comentó que se haría una histerectomía. Por suerte, o tal vez por desgracia, el hospital lo denegó. No obstante, la mujer compró un útero de cerdo en una carnicería, lo guardó en un tarro con formaldehído, le puso un brazalete hospitalario y se lo regaló al director, que este congeló durante años.
En próximas entradas seguiremos conociendo las inquietudes y extrañezas de David Lynch. Es evidente que pocas personas en el mundo pueden decir abiertamente que son más peculiares que este hombre tan creativo como raro y singular. No te pierdas los próximos artículos ;)

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