miércoles, 5 de septiembre de 2018

Revisitando el Dune de David Lynch… Otra vez (II)


Revisitando el Dune de David Lynch… Otra vez (II)
Volvemos sobre Dune, otra vez, la que, probablemente, sea considerada una de las películas más incomprendidas, defenestradas y tediosas del gran director que protagoniza este blog, David Lynch. Sin embargo, es una gran obra que, pese a los numerosísimos escollos que sufrió, se ha convertido en un enorme clásico para miles de fans de la ciencia ficción y del cine en sí mismo.

Fueron muchas las trabas con las que se encontró Lynch para rodar Dune. No debemos olvidar que en 1984, año de producción del film, el director solo se había sentado dos veces en la silla de jefe de un largometraje, y ambas en blanco y negro. Es decir, la Cabeza borradora de 1976 y El hombre elefante de 1980.
Pero no fue dirigir en color lo que presentaría la mayor traba para Lynch, sino el realizar una película de estudio. Como yacomentamos, pactó con de Laurentiis el control total de Terciopelo Azul en 1986 a cambio de llevar a buen puerto este gigantesco universo.
Así pues, Lynch, ni corto ni perezoso, realizó una adaptación tremendamente fiel de la magna obra de Frank Herbert basada en la primera novela. Y claro, el desastre ya estaba ahí, puesto que el montaje final abarcaba nada más y nada menos que 8 horas. Es como si el director de Missoula hubiera incorporado hasta los puntos y comas del libro.

Los recortes de David Lynch en Dune

Lynch, consciente de que no podía tener a la gente en el cine durante un tercio de día (ni Murnau se atrevió con su Amanecer), rebajó el montaje final, pero lo dejó en 5 horas. Claro, obviamente los de Laurentiis, conscientes de que querían ganar dinero con el film, no podían permitir algo así. Y ese fue el momento en que, sin demasiada aportación del director, decidieron reducir el metraje final a los 137 minutos definitivos que fueron los que vieron la luz de forma comercial.
Para Lynch, esto fue un destrozo de su obra, casi un ultraje. O sea, que aborreció la película y se prometió no volver a trabajar con grandes productores y estudios. Sin embargo, con el paso del tiempo, dicho enfado ha ido a menos, lo que no quiere decir que la vea con especial cariño.
Eso sí, hay que decir que David Lynch no reniega de Dune, solo de algún que otro montaje realmente deleznable y aburrido que anda por ahí en DVD con casi 200 minutos de metraje que debe hacer las delicias de zombis, muertos vivientes y seres felizmente dormidos y somnolientos. Los añadidos son realmente vergonzantes, y lo digo yo, que tengo unas tragaderas impresionantes (He visto Star Crush I y II varias veces cada una).

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