martes, 22 de mayo de 2018

El cine de David Lynch, el renacentista retorcido


El cine de David Lynch, el renacentista retorcido
Qué mejor manera de abrir fuego en este blog que hablando directamente del cine de David Lynch. El genial director norteamericano es mucho más que un simple director, es un verdadero hombre del Renacimiento, aunque con un toque tal vez retorcido.

Dice el propio Lynch que la meditación transcendental le salvó la vida. En el mundo caótico en el que se movía, encontró la terapia perfecta que calmó su ímpetu y su devenir con futuro incierto.
Ahora bien, ¿dónde fue toda aquella violencia contenida, aquella ira y aquel carácter incontrolable? ¿Tal vez podemos decir que fue a parar a su arte? Igual sí, ya que cada escena que nos ofrece, por bella que sea, va seguida de muerte, destrucción, oscuridad, miedo, terror…
Lynch es capaz de simbolizar los más bellos retablos cinematográficos de que es capaz. Igual sucede cuando escribe, o cuando compone música, sobre todo junto a su incombustible e inseparable Angelo Badalamenti.
Como hombre renacentista, escribe, pinta, dirige, tiene un selecto club nocturno en París llamado Silencio y hasta ha fundado su propia marca de café y una ONG para ayudar a niños de países del tercer mundo.

La ira de David Lynch, el renacentista retorcido

Entonces, ¿de dónde nacen esos retablos oscuros, unidos a música insidiosa, socavados por historias tan inquietantes como terroríficas? ¿Cómo es posible que sea capaz de plasmar tanto la belleza que hay en la belleza como la belleza que hay en el horror?
Sin duda, Lynch es uno de los tipos más geniales del momento. Su cine nace de las entrañas, del genio, de la inquietud y de lo peor y lo mejor del ser. Por eso merece la pena dedicar un blog al completo a la genial figura de este directos sin igual, sin parangón y sin sin… Uno hombre renacentista lleno de inquietudes tan bellas como retorcidas.

No hay comentarios:

Publicar un comentario